Lo cómodo que es ser mediocre

Bienvenido al siglo 21, donde todo es rápido, fácil y barato! ¿Por qué irías a la escuela? Busca un tutorial en Youtube! ¿Terapia en persona? No, BetterHelp es lo común hoy en día. ¿Creatividad, pasión, talento? Nada de eso, solo ve lo que los otros influencers están haciendo. Al final del día, ya todo ha sido creado… ¿verdad?

La accesibilidad sin fin ha convertido a los humanos en seres cómodos, y yo no diría qué es de manera positiva. A medida que pasan los años la tecnología avanza y nos impresiona, y a la vez, sin darnos cuenta, vamos perdiendo la capacidad de pensar por nosotros mismos. Consumimos contenido global a través de redes sociales sin parar, hasta el punto en que el arte comienza a parecerse sin importar de donde son los artistas, las películas comparten conceptos y lo único que varía es el elenco (bueno… si tenemos suerte), y la música empieza a sonar como si un solo artista produjo todas las canciones en el Top 100; no hay escapatoria.

Personalmente, como trabajo en un campo “creativo”, lo veo en mi día a día. Digo “creativo” porque hoy por hoy prácticamente existe una formula de cómo hacer arte y, para muchas personas, esa formula ya no incluye creatividad. Filmmaking (producción de cine) es el proceso en el cual se crea una película, y requiere de muchos ámbitos; guionismo, cinematografía, actuación, iluminación, edición y mucho, mucho más.

En décadas pasadas había una distinción clara entre quienes eran los cineastas realmente talentosos, apasionados por el arte, y los que solo querían pasar un buen rato (o intentar hacer dinero). Hoy en día, si no eres entusiasta del cine o trabajas en la industria, esas distinciones son difíciles de encontrar. El contenido que está siendo promocionado es a veces tan parecido (sin criticar la calidad de ellos) que es prácticamente imposible saber quienes son los cineastas que aman lo que hacen, y quienes son los que se inspiraron en otros hasta el punto de copiarlos. Nos hemos acostumbrado tanto a la idea de que “ya todo ha sido creado” que hemos dejado de intentar ser originales.

Al explorar las redes sociales, es fácil encontrar videos de personas contando historias de sus vidas; lo alarmante son los comentarios, espectadores de distintas partes del mundo viéndose reflejados en la historia de alguna manera y comentando “Nunca he tenido un pensamiento/experiencia original en mi vida”, pero eso es simplemente lo que nos hemos hecho creer a nosotros mismos. Cada experiencia humana es distinta a la de otra persona, sin importar las similitudes. La manera en la que piensas, en la que actúas, en la que procesas situaciones, nunca será 100% igual a la de otro individuo. Sin embargo, poco a poco nos hemos adaptado a la idea de que está bien ser igual a los demás, y se ve a relucir en todos los aspectos de nuestras vidas; cómo nos vestimos, qué hacemos, el arte que creamos, el contenido que consumimos, la lista es interminable.

Es normal encontrar alivio en grupos, tendemos a sentirnos seguros si no somos el foco de atención, y yo creo que eso ha llevado a sentirnos cómodos siendo mediocres. Hemos llegado a que nos dé miedo ser diferentes, nos conformamos con ser parte de lo ordinario, y ha alterado todo lo que conocemos. Si creamos contenido que es similar, un poco mejor o un poco peor al que el resto está creando pues ¡perfecto! Las audiencias no notarán diferencia alguna entre otros 20 artistas y yo, así que si lo aman, ¡bien por todos nosotros! Y si lo odian, al menos nos hundimos todos juntos.

La manera en la que yo lo veo es, ¿quieres que tu contenido sea disfrutado por los próximos 3 meses? ¿O los por los próximos 30 años? Todos queremos cosas distintas, y vamos en camino a alcanzar metas diferentes, así que la respuestas cambiarán dependiendo del caso. No obstante, si vas a ponerle trabajo a un proyecto, ¿por qué no también ponerle amor?

Personalmente, aplaudo a cineastas como Julia Ducournau (Raw 2016, Titane 2021) y Ari Aster (Hereditary 2018, Midsommar 2019), porque en una era de películas hechas para contentar a las masas, ellos se han atrevido a hacer lo contrario. Han ganado fama haciendo que las audiencias lloren mientras intentan no ver la pantalla, con escalofríos que recorren sus cuerpos enteros e imágenes perturbadoras que no podrán sacar de sus mentes. Ellos han entendido que el arte que crean no es para todos, y mientras muchos lo van a criticar, decidieron acoger esos aspectos y a raíz de ellos crearon algo enigmático. Me encantaría que viésemos eso más seguido.

Así que te invito a ti, lector, a hacer lo mismo. Antes de seguir tendencias, pregúntate a ti mismo, ¿las sigues por que te harán feliz, o por que te sientes cómodo? ¿Hay más de tu persona que lo que muestras por miedo a ser inconsistente de lo usual? Si es así, ¿a quién le importa? Al final del día, las personas memorables son aquellas que se atreven a ser distintas.

Leave a comment

Comments (

0

)